El 13
Nunca me dejé llevar por la superstición, ni creo que suponga una diferencia el hecho de cruzar o no bajo una escalera, pero hay cifras que a uno le persiguen en momentos de desdicha, y, casualidades, el 13 se llevó la palma..tres pérdidas para el 10+3 y ahora, en pleno día x, resuena el eco de la segunda palabra menos deseada, la que empieza por c y jamás queremos que se una al nombre de un ser querido.
En pleno comienzo de una nueva vida, cuando al fin todo parecía estabilizado, prometedor, cuando hasta la fecha soñada estaba planeando en el calendario... siempre sucede algo que nos recuerda que la vida no es un camino fácil, sino una carrera de obstáculos en la que para llegar a las metas que nos marcamos hemos de hacer saltos, esquivar, luchar, y estar siempre preparados. No temo la dureza de las pruebas, ni lo angosto del terreno; suelo creer que, después de lo complicado que fue llegar aquí, hay poco a lo que no sea capaz de plantar cara.
Y así, con los deseos alimentándonos, con la fuerza que nos da el creer que nuestro momento tiene que llegar, un paso más, quebrando ramas y saltando precipicios... y sólo mirar atrás para recordar el lugar del que venimos, a sabiendas de que lo que viene seguro será mejor.

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