viernes, octubre 20, 2006

Entre luces... y luciérnagas.

Hace tiempo creía que la luz que debía guiar mis pasos residía en algún remoto lugar fuera de mi alma, quizá recreada en un cuerpo extraño pero cálido a la vez.
Hoy día me he dado cuenta de que esa luz, ajena y externa, no existe en nigún lugar conocido del universo... a excepción de dentro de mi alma.
La conclusión que extraje de mis pensamientos es la siguiente: No nos afanemos en perseguir luciérnagas, no se puede encerrar el destino en botes de translúcido cristal ni en trémulos cuerpos.. ni tan siquiera en pálidos pensamientos de ternura. La luz que debe guiar certeramente nuestros pasos está en nosotros, pues nuestro (y no ajeno) es el poder de decidir qué queremos ser y cómo lograrlo.
Pero (siempre hay un pero) hay que saber mirar dentro de uno mismo y leer acertadamente el mensaje que nos ocultamos... andar no es malo, lo malo es no saber porqué andamos y eso NADIE nos lo va a decir.


Las luciérnagas vienen y van, pero tu alma no saldrá nunca de la cercanía de su humano envoltorio. Cuídala, aliméntala, Quiérela... y, casi sin darte cuenta, la verás crecer y guiarte.

Igual me equivoco, pero los errores están para cometerlos. ¿no?