Una vez conocí un chico...
...al que ya no reconozco. Quizá haya crecido. Quizá haya olvidado quién es. Quizá no quiera recordarlo.... No sé, mientras tanto pasa el tiempo (y odia hablar de él), pasan los días y parecen años, pasan las emociones y horadan el alma, pasan tantas y tantas cosas que, cuando me encuentro con este amigo, ni yo mismo sé quíén fue.
Y es que es muy doloroso ver hundirse a una persona y no ser capaz de alzar una mano para ayudar, es muy duro querer gritar y que la voz se apague en gorgoteo sin sentido, sin nadie para escucharla... quizá nunca gritó lo suficientemente alto. Pero si de algo estoy seguro es que si alguien que se hunde en la oscuridad y sobrevive para contarlo (o callarlo), es porque pagó un precio por ello. El de mi amigo fue, sin duda, demasiado alto. No dudo que su factura le acompañará lo que le queda de vida como un terrible recuerdo de... aquello.
Brindo con un mojito por ese amigo que se me cayó en el camino y que ahora, con un nudo en la garganta, descansa en algún oscuro rincón de mi alma. Hasta siempre amigo mío.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home